La obsesión infinita de Yayoi Kusama

Yayoi Kusama nació en Nagano, el centro de Japón, en 1929. Desde entonces hasta hoy pasaron 84 años en los cuales la manifestación artística de sus tendencias obsesivas la han llevado a recorrer los más prestigiosos museos del mundo con su obra. La contracara de su fama es que Kusama vive desde 1977 —por voluntad propia— internada en un hospital psiquiátrico de Japón, víctima de una enfermedad mental a la cual combate desde sus pinturas. La muestra “Obsesión infinita” se exhibe hasta el 16 de septiembre en el Malba y permite un encuentro con la artista nipona sin precedentes en el país.

Existe un denominador común en la obra de Kusama: su obsesión por los lunares. Su creación trasciende los límites del lienzo y no se encuadra únicamente en la pintura y es por eso que ha sabido provocar desde distintos rincones. En “Obsesión infinita”, la artista asiática recurre a espejos, luces de colores, videos, fotos y lunares. Siempre hay lunares.

Yayoi Kusama . Self obliteration

Yayoi Kusama . Self obliteration

“Cuando era pequeña experimenté este estado de obsesión infinita, entonces pinté el mismo motivo interminablemente. Entré en un estado obsesivo y esa es mi enfermadad. Pero intento resolverla con mi arte”, explica desde su atelier montado en el psiquiátrico en el que vive.

La exposición de la asiática podría resumirse perfectamente en cinco palabras: repetición, belleza, enfermedad, obsesión e infinito. Lo cierto es que la muestra invita al público a ser parte. Las esculturas de acumulación son una constante. Se trata de objetos cotidianos recubiertos de un sinfín de formas repetidas. Es el caso de “La habitación del borramiento” (The obliteration room), un cuarto completamente blanco al inicio de la exhibición al cual los visitantes han ido decorando con círculos de distintos colores y tamaños.

La habitación del borramiento.

La habitación del borramiento.

Lo mismo ocurre en el espacio “Estoy aquí, pero nada” (I’m here, but nothing), un interior doméstico oscurecido en el cual brillan bajo la luz tenue cientos de calcos de colores repartidos por toda la sala.

Esto aquí, pero nada.

Esto aquí, pero nada.

A sus 84 años Kusama sigue haciendo foco en el futuro: “Todo se trata de buscar la belleza. Es la pregunta fundamental de nuestra existencia. Siempre nos hemos preguntado por ella y construimos nuestra vida en base a eso. Es una pregunta continua y estoy dispuesta a luchar toda mi vida para encontrarla”, exclama.

La muestra, que ha recorrido los más importantes museos del planeta —como el Reina Sofía, de Madrid—, se puede visitar en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), hasta el 16 de septiembre.

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