Los sentidos intactos de Stevie Wonder

Lo primero que ocurre cuando se apagan las luces para que empiece un recital —cual fuere—, está ligado a la exitación, adrenalina, o demás sentimientos que involucran las emociones. Pero cuando las luces del estadio de Vélez Sársfield empezaron a atenuarse, todos, los 30 mil espectadores, supimos que estábamos formando parte de la historia de la música moderna. Mientras suena “How sweet it is (to be loved by you)”, del gran Marvin Gaye, un siempresonriente Stevie Wonder entra en escena con un sintetizador colgado del cuello, un atuendo verdoso larguísimo que parece una túnica y un par de lentes fluorescentes que esconden su ceguera. Y magia, mucha magia.

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Pasaron muchos años para que Wonder pisase Argentina por primera vez, pero aunque no esté en el punto más alto de su carrera, se lo siente intacto, divertido, con ganas. “You’re the argentinean voices of Stevie”, bromea una y otra vez durante la noche. Se da el gusto de divertirse con nosotros y nosotros nos prestamos a ello.

El comienzo del show es imbatible: en poco menos de media hora, la leyenda viva de la música moderna cantó “Master blaster (Jammin’)”, “As if you read my mind”, “Higher ground”, y “The way you make me feel”, un impresionante cover de Michael Jackson. Allí tuvo lugar el primer momento para recordar a Nelson Mandela, recientemente fallecido: “Mandela es un hombre que estuvo preso 27 años por luchar por una causa, y eso debe respetarse por lo menos”, explicó Wonder, mientras cuatro enormes banderas de Sudáfrica subían al escenario de Liniers y él comenzaba a cantar “Keep our love alive”, dedicado al líder sudafricano.

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Lo que siguió fue una mezcla en proporciones parejas de baladas y hits; de éxitos: “Lately”, “Ribbon in the sky”, “Love is in need of love today”, con la participación —tal vez desacertada— de Fabiana Cantilo, “Golden lady”, “Don’t you worry about a thing”, “Waiting in vain” —cover de Bob Marley & The Wailers—, “Living for the city”, “Do I do”, con la intervención de los Illya Kuryaki and The Valderramas que cantaron “Ula ula” y “Abarajame”.

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Vale decir que Stevie Wonder no es sólo Stevie Wonder. Tras él hay una banda de músicos increíbles: nenes de la talla de Nathan Watts, bajista que grabó con Sergio Mendes, The Jackson 5, Gilberto Gil, Billy Preston, Lionel Richie, Paul McCartney, entre otros. En batería, Stanley Randolph Jr. En teclados Roman Johnson y Edward Brown. Las guitarra estuvieron a cargo de Kyle Bolden y Juan Villaluna. La percusión fue responsabilidad de Fausto Cuevas III y de Darryl Jackson. En vientos, Ryan Kilgore en saxo y Dwight Adamos en trompeta. Por último, el coro estable de Wonder desde hace años, está formado por a Nesha Baca, Jasmin Cruz, Darryl John, y Aisha Morris.

En forma de paliza, desde ese momento y hasta el final, el show se tornó demoledor: “You are the sunshine of my life”, “I just called to say I love you”, “Isn´t she lovely?”, “Signed, sealed, delivered (I`m yours)”, “My cherie amour”, “Sir duke”, y una excepcional extended version de “Superstition” para dejar las palmas ardiendo. Impecable.

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